MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE MANEJO PARA EL CULTIVO DEL CAMARÓN BLANCO


MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS DE MANEJO PARA EL CULTIVO DEL CAMARÓN BLANCO Penaeus vannamei 3.2.1 Fuentes de postlarvas El éxito de una granja, así como la viabilidad de una industria regional, están condicionados entre otros factores a la disponibilidad de una fuente confiable de postlarvas. La producción masiva de postlarvas de alta calidad y viabilidad, es la clave para una acuicultura moderna de camarón. Asegurar la obtención de postlarvas saludables y vigorosas, es una condición fundamental para un buen inicio del ciclo de cultivo. Se debe mantener un registro de la fuente y compra de postlarvas, de cuántas y en dónde fueron sembradas. Es decir, se debe mantener un registro de rastreabilidad (trazabilidad) de las postlarvas. La compra de postlarvas de dudosa salud y calidad, constituye un alto riesgo tanto económico como ambiental, dado que la introducción a las granjas de animales enfermos o portadores de agentes patógenos, facilita la transmisión y diseminación de enfermedades infecciosas, pudiendo contaminar poblaciones naturales. Las postlarvas utilizadas por las granjas camaroneras, deben ser producidas en CPLs (Figuras 35 y 36). El uso de postlarvas producidas en CPLs, previene la captura de postlarvas silvestres y de otros organismos distintos al camarón que normalmente mueren durante la captura en los estuarios, afectando así la producción y diversidad de los ecosistemas. Por otro lado, los CPLs están produciendo postlarvas resistentes a enfermedades virales con lo que se logra mejorar la producción. Como medida de bioseguridad y de gestión ambiental, no se recomienda el uso de postlarvas silvestres. La importación de nauplios y postlarvas deberá hacerse de acuerdo con la regulación nacional. En ausencia de una regulación apropiada, se deberán seguir los lineamientos internacio- nales de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) (Código Sanitario para los Animales Acuáticos). Se debe evitar la introducción de enfermedades a través de animales vivos, muertos congelados o de subproductos. Antes de su siembra, las postlarvas deben ser examinadas para detectar signos de enfermedad, evaluar su calidad y establecer su fortaleza durante pruebas de estrés. Esta actividad debe ser realizada por personal calificado. Si los resultados de calidad están fuera de los parámetros normales de la granja, las postlarvas no deberán ser adquiridas por la granja. Las granjas deben adquirir postlarvas solamente de establecimientos que tengan vigilancia sanitaria por parte de la Autoridad Competente. Cuando éstas sean importadas, deben tener una certificación sanitaria de su país de origen, que incluya por lo menos los principales agentes patógenos tales como: Virus del Síndrome de la Mancha Blanca (WSSV), Virus de la Necrosis Infecciosa Hipodérmica y Hematopoyética (IHHNV), Virus del Síndrome de la Cabeza Amarilla (YHV), Virus del Síndrome de Taura (TSV), Nodavirus del Penaeus vannamei (PvNV), Baculovirus penaei (BP) y Virus de la Mionecrosis Infecciosa (IMNV) y, bacterias como la alfa Proteobacteria causante de la Hepatopancreatitis Necrotizante (NHP) y el Vibrio penaeicida. Fuente: Cuéllar-Anjel, J., C. Lara, V. Morales, A. De Gracia y O. García Suárez. 2010. Manual de buenas prácticas de manejo para el cultivo del camarón blanco Penaeus vannamei. OIRSAOSPESCA, C.A. pp. 132.