CULTIVO DEL CAMARÓN BLANCO Penaeus vannamei 3.1.7 Roturación del fondo de los estanques


MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS
DE MANEJO PARA EL CULTIVO DEL
CAMARÓN BLANCO Penaeus vannamei
3.1.7 Roturación del fondo de los estanques
Es recomendable el roturado (arado o volteado) del fondo
de los estanques cada uno o dos años, según las condiciones
propias de cada estanque o de la empresa. Con esto,
se logra dar mejores condiciones al suelo para garantizar
un ambiente apropiado para el engorde del camarón (aireación,
mineralización, desinfección y oxidación).
Para lograr un resultado eficiente de la operación de roturación
del suelo, este debe tener una adecuada humedad ya
que en suelos extremadamente húmedos o excesivamente
secos, no se logra un rendimiento adecuado del equipo, ni
del proceso de roturación como tal.
Para una adecuada roturación del suelo, se deben utilizar
equipos agrícolas adecuados como la rastra o la semi-roma,
ya que son más eficientes para esta operación. Se debe
aprovechar la faena de roturación de un estanque, para incorporar
cal u otros insumos destinados al mejoramiento de
las características del suelo. Es recomendable que si quedan
terrones muy grandes luego de la roturación, se utilice
un “rotovator”, equipo que rompe la tierra en trozos más
pequeños y permite un mejor manejo del terreno (Figura
32). Esta condición del suelo favorece la incorporación y
acción de los insumos que son aplicados durante la preparación;
así también, ofrecerá un fondo que facilitará algunas
de las actividades fisiológicas del camarón (ej.: muda).
3.1.8 Llenado del estanque
El proceso de llenado debe ser lento y con supervisión estricta,
para garantizar un filtrado puntual (limpieza de mallas
y bolsos); además se debe implementar una revisión
diaria de los mismos para garantizar su condición (Figura
33). Los filtros no deben ser removidos de las estructuras
de entrada y salida durante por lo menos los primeros 30
días de cultivo, con el fin de evitar la fuga accidental de las
postlarvas
Se debe establecer un plan de manejo de filtros y bolsos,
que contemple la reducción de entrada de organismos no
deseables al sistema de producción, los cuales afectan los
rendimientos por ser fuentes de depredación, competición
y contaminación con patógenos. El plan debe contemplar
el momento y tiempo puntual de uso de cada tipo de filtro,
revisión diaria y proceso de mantenimiento y almacenaje. El
buen manejo de los filtros, evitará la necesidad de períodos
cortos de remplazo por deterioro de los mismos, lo cual se
traduce en ahorro de materiales (principalmente madera) y
mano de obra, así como reducción del riesgo de ingreso de
organismos silvestres al estanque o pérdida de camarones
por fuga.
Durante el llenado se debe hacer un análisis de las condiciones
físico-químicas del agua del estanque, con base
en lo cual se establece un programa de fertilización. Este
permitirá promover el desarrollo de fitoplancton (principalmente
diatomeas), el cual servirá como alimento inicial a las
postlarvas una vez sean sembradas.
Con la fertilización del agua de los estanques, se debe
buscar un equilibrio iónico y bioquímico que favorezca el
crecimiento de la productividad natural (fitoplancton, fitobentos,
zooplancton y zoobentos) y del camarón. Como
recomendación se sugiere mantener una relación de N: P
de 8: 1(ej.: N= 0.56 ppm y P= 0.07 ppm); la relación de
Ca:Mg:K que sea de 1:3:1(ej.: Ca= 400 ppm, Mg= 1,200
ppm y K= 400 ppm); el Sílice se debe mantener en 1.0 ppm
y la alcalinidad en >80.0 mg/L.
Antes de proceder con la siembra de las postlarvas, se debe
realizar un análisis microbiológico del agua del estanque,
para determinar si es necesario aplicar melaza, probióticos
u otros insumos dirigidos a promover o corregir el crecimiento
de microorganismos relacionados con el desempeño
de las postlarvas del camarón. De esta manera, promover
un equilibrio microbiano en el estanque.
Fuente: Cuéllar-Anjel, J., C. Lara, V. Morales, A. De Gracia y O. García Suárez. 2010. Manual de buenas prácticas de manejo para el cultivo del camarón blanco Penaeus vannamei. OIRSAOSPESCA, C.A. pp. 132.