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Competencias para un rápido cambio tecnológico y empleabilidad


Competencias para un rápido cambio tecnológico y empleabilidad
Para encarar muchos de estos desafíos es necesario desarrollar las competencias profesionales y el emprendimiento. En el Informe de 2004
de la Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización se afirmó: “En la actualidad, hombres y mujeres necesitan calificaciones globales que puedan adaptarse a los rápidos cambios de los requisitos económicos, así como calificaciones básicas apropiadas que les permitan beneficiarse de la tecnología de la información, aumentando su capacidad para superar las barreras de la distancia y los límites
presupuestarios. Una política de educación sólida también proporciona un instrumento importante para compensar las repercusiones negativas de la globalización, como son las crecientes desigualdades de ingresos, con efectos que, en última instancia, pueden resultar más eficaces que las políticas orientadas al mercado de trabajo”17.
Esta afirmación se amplió durante la 97.a reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en 2008, en el marco del Comité sobre Calificaciones para mejora de la productividad, el empleo y el desarrollo. “Por lo tanto, los programas y las políticas de formación destinados a mejorar la productividad y la empleabilidad deberán garantizar la igualdad de oportunidades, no ser discriminatorios, y tener en cuenta las
obligaciones derivadas del cuidado de la familia y del hogar… Debe adoptarse un enfoque basado en el ciclo vital para resolver los problemas a los que se enfrentan las mujeres a la hora de acceder a la educación y la formación, y del utilizar dicha información para conseguir un mejor empleo. Ello incluye: mejorar el acceso de las niñas a la enseñanza básica, vencer los obstáculos logísticos, económicos y culturales que impiden que las mujeres jóvenes tengan acceso a programas de aprendizaje laboral, a la educación secundaria y a la formación profesional, sobre todo para emplearse en ocupaciones no tradicionales; tener en cuenta las responsabilidades que asumen las mujeres en relación con el hogar y el cuidado de personas al programar el aprendizaje en el lugar de trabajo y la formación en iniciativa empresarial; y atender las necesidades de formación de las mujeres que se reincorporan al mercado de trabajo, y de las de mujeres de más edad que no hayan tenido igualdad de oportunidades de acceso al aprendizaje a lo largo de su vida”18.
En efecto, la educación y la formación aumentan la capacidad que tanto mujeres como hombres tienen para aplicar técnicas nuevas. De esta forma, favorecen la empleabilidad y, además, la productividad y la competitividad de las empresas. Los sistemas efectivos para el desarrollo de competencias —que vinculan la educación con la formación técnica, la formación técnica con el ingreso al mercado de trabajo, y el ingreso al
mercado de trabajo con el aprendizaje permanente— pueden ayudar a mujeres y hombres a beneficiarse de las oportunidades existentes y las que se surjan en el futuro.
Fuente: OIT Organización Internacional del Trabajo