Competencias y emprendimiento: Reducir la brecha tecnológica y las desigualdades de género


Competencias y emprendimiento:
Reducir la brecha tecnológica y las desigualdades de género
En muchos países, hay más hombres que mujeres que adquieren las competencias y los conocimientos tecnológicos necesarios para aplicar técnicas nuevas e iniciar actividades económicas innovadoras. Las mujeres enfrentan numerosas barreras que les impiden aprovechar plenamente las nuevas oportunidades económicas que se presenten, incrementar la productividad de sus empresas y tener acceso a puestos de
trabajo más productivos y de mayor valor agregado, así como a oportunidades de empleo con mayor potencial de generación de ingresos.
La cantidad de niñas y niños que se inscriben en la escuela primaria y secundaria en muchas regiones del mundo es cada vez mayor; en el nivel terciario, en
cambio, la inscripción de mujeres ha experimentado un aumento constante, y actualmente ha trepado casi al 50% del total de estudiantes en todo el mundo3.
Aún así, las mujeres no gozan de una representación suficiente en los estudios de ciencia y tecnología, en todos los niveles de educación y en la fuerza laboral,
en distintas regiones.
Un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)4 reveló que, en la mayor parte de los países miembros
de la OCDE, las mujeres representaban menos de un tercio de los estudiantes avanzados de química, física o biología en las escuelas secundarias. En los Estados Unidos, las mujeres representan sólo el 15% de los estudiantes en cursos avanzados de ciencias de la computación5. En cambio, según el Instituto de Estadística de la UNESCO, en América Latina y el Caribe, el 43% de los investigadores en ciencia
y tecnología son mujeres; esta cifra supera el promedio mundial del 28% 6. En la mayoría de los países del Asia central que han proporcionado
información, la cifra correspondiente es de alrededor del 50%; en la Comunidad de Estados Independientes, del 43%, y en África, de alrededor
del 31%7.
¿Por qué esta brecha es tan profunda en algunas partes del mundo, y no en otras?
Según la OCDE, se trata más de un tema de alicientes, del papel predominante que cumple cada género y de actitudes, más que de aptitudes. Es mucho más probable
que un varón estudie ingeniería, o ciencias físicas o de la computación, que una mujer. Pese a que, en los países miembros de la OCDE, las mujeres obtienen más de la mitad de los títulos universitarios, en el área de ciencia y tecnología sólo alcanzan al 30% de los títulos otorgados. El porcentaje de mujeres con títulos de grado que incursionan en la investigación es todavía menor: menos de un 30% participan en la investigación en ciencia y tecnología en los países de la OCDE, y sólo el 12% en países tales como Japón y la República de Corea.
Cabe detenerse también ante otro elemento, el grado de acceso de las mujeres y los hombres a las tecnologías de la información y las comunicaciones. Pese a que las mujeres ocupan más del 60% de los puestos de trabajo relacionados con estas tecnologías en los países de la OCDE, sólo entre el 10% y el 20% son programadoras, ingenieras, analistas de sistemas o diseñadoras de sistemas. La gran mayoría
ocupa puestos de secretaría, procesamiento de textos o ingreso de datos, que requieren la realización de tareas rutinarias, un escaso nivel de competencias o formación técnica limitada8.
En cuanto al uso de Internet en los países desarrollados y los no desarrollados9, la brecha permanece amplia pese al veloz ritmo de desarrollo
en algunas regiones. Más aún, la diferencia de géneros en cuanto al uso de Internet es sumamente variable. En tanto en los países desarrollados
mujeres representan entre el 34% y el 50% de los usuarios de Internet, en algunos
países en desarrollo su participación puede llegar tan sólo al 4%. En términos generales, los usuarios de Internet son en su mayoría hombres, con educación de nivel universitario e ingresos superiores al promedio10. No obstante, cabe apuntar que existe una evolución positiva pues en los joven, la brecha entre los géneros, es mucho menor
—e incluso inexistente. Esto se debe a que las tasas de alfabetización de la población joven son mucho más elevadas, y también a la mayor presencia de computadoras en las escuelas y otras instituciones educativas11.
Fuente: OIT Organización Internacional del Trabajo